Tal vez a estas fechas ya estaría llegando a los 400 juegos en México, entrenando en ese selecto grupo de profesionales extranjeros que logran consolidar su carrera profesional en nuestro país, pero por cuestiones personales decidió no aceptar una propuesta de los Rayados y, tras un breve paso por Italia, llegó a Monarcas Morelia.
A partir de entonces comenzó una de las carreras más productivas y destacadas en nuestro futbol, la de Damián Álvarez, quien también, por cosas del destino, se encontró en su debut en México con la única afición que nunca le permitiría vestir la camiseta de su equipo: los fieles seguidores del Monterrey.
Pero el tiempo pasa… y las cosas en realidad no han cambiado, la gente del Monterrey lo sigue odiando, tal vez ahora mucho más porque pertenece a los Tigres donde, al contrario, es uno de los elementos más queridos por su capacidad en la cancha, no tanto por su contacto con los aficionados, porque de eso está muy distante.
Damián cumplió con su aparición en el cuadro felino titular, en el duelo ante Cruz Azul, con 300 partidos en el primer equipo, es decir, una clara muestra de lo que es su capacidad, porque en el caso de los arqueros es difícil que los clubes cambien de jugador constantemente, mientras que en los elementos de cancha hay que ganarse a pulso la oportunidad.
Y lo más importante: ¡hay “Enano” para rato!, sí, Damián tiene un futuro impresionante, por lo que no dude en que llegue a los 400 juegos con Tigres entre ese selecto grupo ya que su nivel y capacidad no aminoran, al contrario, crece.





