“Batallé mucho para llegar hasta donde estoy ahorita, pero todo sacrificio tiene su recompensa y quiero llegar hasta lo más alto, llegar a jugar en la Selección Mexicana y en Europa”
Al día de hoy, Manuel Viniegra es un elemento importante dentro del plantel felino, pero el llegar al primer equipo le costaron años de preparación y sacrificios, anécdotas que el mismo jugador nos relata.
Manuel nos cuenta cómo desde muy chiquito manifestó su gusto por el deporte, en especial por el futbol, y aunque es proveniente de una familia muy unida y trabajadora, que le exigía sacar primero sus estudios, siempre lo apoyaron desde pequeño en este largo camino rumbo a su debut.
Al principio Viniegra jugaba, como cualquier niño, con sus amigos en el equipo de la colonia, pero conforme pasó el tiempo, y siempre respaldado por su familia, llegó a la escuelita de Tigres para la tercera división al cumplir los 15 años.
“Yo jugaba desde los cuatro años, desde chiquitito, y ya después profesionalmente, desde los 15 años entré a tercera división en Tigres y de ahí estuve escalando cada división hasta llegar a primera, era difícil al principio porque pues yo vivía muy lejos de donde entrenábamos”.
“Me tenía que levantar a las 5:30 de la mañana para tomar dos camiones, y pues ir a entrenar, para después regresar y pasarme a estudiar a la preparatoria. Era una etapa pesada, pero a la vez la disfruté porque estaba haciendo lo que me gustaba, que era jugar futbol, y pues en mi casa no me permitían que dejara el estudio”, relató.
Aunque esta etapa de trabajo duro fue muy complicada para Manuel Viniegra, cristalizar su sueño lo mantenía en pie para poder cumplir con su familia y sacar adelante sus estudios y también darse la oportunidad de sobresalir en el mundo del futbol.
Manuel reconoce el esfuerzo que su familia día a día hizo para que él llevara a cabo su meta, y agradece el que le hayan inculcado valores importantes que hoy en día lo han ayudado a formarse como una mejor persona que tiene gusto por el deporte y el estudio.
“Sí, es complicado, pero yo creo que fue fundamental porque me hizo mejor persona, y pues bueno, soy alguien que le gusta mínimo conocer y saber, y no simplemente resumir todo a una pelota”.
“Yo creo que hay muchas cosas en la vida que uno puede saber abriendo libros y conociendo personas, entonces fue difícil, pero yo creo que todo sacrificio tiene su recompensa”, puntualizó el jugador auriazul.
Al cumplir los 18 años a Manuel Viniegra le llegó el día más esperado para todo canterano, y el 10 de febrero de 2007 Mario Carrillo le regaló la oportunidad al joven promesa felino de medirse en la cancha.
“Me acuerdo que mi debut fue aquí en el Estadio Universitario, yo tenía 18 años, era un empate, estaban las condiciones muy complicadas, lloviendo. Entré un minutito contra San Luis hace cinco años y me acuerdo que desde el instante que pisé la cancha fue cristalizar un sueño, más no acabo aquí, me dije a mi mismo”, narró.
Después del tan esperado debut, pasó poco más de un año para que el canterano volviera a pisar la cancha, y hoy en día se disputa la titularidad con el refuerzo Francisco “Gringo” Torres.





